- Colocarse alrededor del cuello un PAÑO humedecido en VINAGRE de manzana.
- Masticar un AJO CRUDO muy lentamente para que sus cualidades antibacterianas actúen directamente sobre las amígdalas y tragárselo. Si es prácticamente imposible que la persona con amigdalitis, como por ej. un niño, quiera consumirlo, se tiene la opción de cocer esos ajos crudos, y darle al enfermo un VASO bien caliente de la COCCIÓN de ajos, que es un poco más suave.
- DECOCCIÓN de CORTEZA de OLMO. Ebullir medio litro de agua, y cuando esté en el punto de ebullición, añadir 2 cucharadas soperas de la corteza de Olmo, y dejar en decocción con el fuego encendido durante 5 minutos, pues las cortezas y partes duras de raíces deben tratarse con este método para que saquen todas sus propiedades al agua. Una vez hecha la decocción, filtrar y tomarse 1 taza a media mañana y otra a media tarde.
- MIEL de BREZO. Esta miel es la más indicada en caso de amigdalitis, catarros y problemas del aparato respiratorio, pero su sabor es fuerte y puede resultar pesada para aquellas personas que padezcan de acidez de estómago.
- GARGARISMOS con INFUSIÓN de TAMARINDO. Infusionar medio litro de agua mineral natural y en cuanto llegue al punto de ebullición, apagar el fuego e introducir 2 cucharadas soperas de Tamarindo. Dejar reposar de 8 a 10 minutos, filtrar y tomar. La dosis es de 2 veces al día, por la mañana y por la noche antes de ir a dormir.